

Cirujano. Papá soltero de 3 varones. Me estoy reconstruyendo a mí mismo — como hombre, como padre, en todos los frentes — y lo comparto en el camino.
No llegué acá con todo resuelto. Llegué después de tener que reconstruir mi disciplina, mi cabeza, mi cuerpo y mi vida — criando solo a mis 3 hijos al mismo tiempo.
Estas son las tres decisiones que cualquier HOMBRE que quiera salir adelante — como padre, y como hombre — sin perder el rumbo propio, tiene que aprender a tomar:
1. Cuándo priorizar a tus hijos y cuándo priorizarte a vos
2. Cuándo aguantar y cuándo pedir ayuda
3. Cuándo actuar y cuándo esperar
Me trae sin cuidado si te gusta o no: mientras no sepas hacer esto, vas a criar — y vivir — desde el cansancio y la culpa, no desde la convicción.
(y sí, se nota: en tus hijos, en tu cuerpo, y en cómo te para el mundo)
Decidir.
Sostener.
No perderte en el camino.
Cada día te mando un email con lo que voy aprendiendo — como cirujano, como padre que cría a sus 3 hijos solo, y como hombre que está reconstruyendo todo lo demás: disciplina, cuerpo, cabeza, y sí, también las relaciones.
Cuando te suscribís, recibís gratis un regalo que seguro te va a servir a vos o a algún padre que conocés.
Te anotás acá:
Y también, en algún momento, te voy a vender algo mío: una guía, un taller, una comunidad.
Te lo digo de entrada, sin vueltas:
Escribo para compartir lo que estoy viviendo. Pero también para venderte lo que voy creando en el camino.
Eso no va a cambiar.
Si eso te molesta, este newsletter probablemente no sea para vos.
Ahora bien: incluso si nunca comprás nada, si le prestás atención vas a encontrar decisiones que te van a evitar errores caros — de tiempo, de vínculo, de tu cuerpo, y sobre todo de vos mismo.
Aunque no compres nada, con leer los emails ya te sirvió.
En el primer email que recibas te voy a hablar de los errores más comunes que cometemos los hombres cuando queremos tenerlo todo resuelto sin pedir ayuda.
Después, la cosa se pone más incómoda.
Porque muchas de las decisiones que tomamos "porque hay que hacerlo así" — como padres, como hombres — están mal.
Si preferís no cuestionar cómo venís parado en tu vida y creés que estás de 10 y no necesitás nada, este newsletter no es para vos, de hecho, no deberías haber llegado a leer esto.
Pero si querés saber cuándo preocuparte de verdad — y cuándo dejar de exigirte de más — te recomiendo que te anotes.
Es un antes y un después para vos y los tuyos.
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